-Puestos a elegir, la mayoría de nosotros (no sólo de mis alumnos) preferimos internacionalizar bienes que servicios. Curioso amor por lo tangible. Pero de hecho, la mayor parte del PIB de muchos países consta de servicios y por tanto hay que internacionalizar toda esta parte.
-También, en el caso de poder elegir, preferimos exportar a países vecinos o bien de culturas similares. Esto tampoco es nada nuevo, la "internacionalización de proximidad", sea ésta geográfica o cultural, vuelve a hacerse presente aquí con fuerza.
-Lo más curioso es la borrosa línea que en Colombia (no sólo entre mis alumnos sino en general) se traza entre estudios de mercado e inteligencia de mercado. Se cree aquí que para vender se necesitan inacablables investigaciones de mercado desde hábitos del consumidor a macrocifras del país destino, cuando en realidad lo que necesitamos para exportar es una buena inteligencia de mercado, que se declina en un plan de exportación claro, fácil y con acciones y objetivos realistas y alcanzables. Me preocupa que mi nuevo país, pues, de tanta importancia al Comercio Internacional y tan poca a la Exportación, cuando en realidad el primero debe de estar al servicio de la segunda.
Y como siempre que uno tiene que corregir trabajos o informes de alumnos, lo mejor está en detalles y allí está lo que uno aprende: la matriz de selección de Proexport, las grandes importadoras de miel en Bélgica o los aranceles del cacao en Suiza me son ahora conceptos más próximos gracias a mis estudiantes, de los que también he aprendido en un intercambio mutuo y provechoso. Y todo a 2600 mt de altitud, que es la altitud a que se halla la linda ciudad de Bogotá.
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