domingo, 13 de abril de 2014

Retail: afinando en el consumo de los hogares en tiempos de crisis


El consumo siguie en mínimos pero según algunos medios se atisban ya algunos signos de mejora. Hamdulilah. La recuperación del consumo es el último escalón que refleja un cambio de ciclo y por lo tanto podemos congratularnos. Vienen estas consideraciones sobre todo de la gran distribución (poca broma, un 10% de nuestro PIB y por cierto bien intensiva en mano de obra, en estos tiempos de alto paro).

El patio es que, con tantos parados, los inmigrantes de vuelta sus países y nosotros mismos emigrando, se impone la racionalidad extrema entre los consumidores, con el deso de autenticidad y de volver "a los valores de antes". Se pide pues un cambio de mentalidad: el cliente no es un número sino una persona-ciudadano. Ahí está la oportunidad para el comercio de barrio o de proximidad, que supera en esto a la anonimidad de las grandes superficies cuyo amplio surtido no se valora tanto en tiempos de crisis. Internet continúa impactando: en las tiendas de electrodomésticos aparecen clientes expertos ("prosumers") que saben mucho del producto que van a buscar -- incluidos los precios de la competencia. Fundamental el precio en épocas de crisis ya que el consumo del non-food ha caído un 45% en los últimos 5 años en España. ¿Remedio a todo esto? Dar más y más valor añadido al producto. Los únicos segmentos de producto que crecen son los innovadores, como las cápsulas de café o las nuevas ginebras, éstas con un aumento del 60%. Ahí el consumidor -o un segmento de la población por lo menos- está dispuesto a pagar un plus. La innovación permanente en el cosumo tiene que ser una realidad ya que los nuevos hábitos han llegado para quedarse. La gran distribución, pues, deberá de hallar los medios para "hacer sentir especial" a su clientela no tan sólo por la vía de grandes ofertas.

Hay dos tipos de consumidor actualmente en España: el que no tiene trabajo y por lo tanto hará una compra extremadamente racional y el que tiene trabajo y poco a poco vuelve a la compra emocional. Esto último es el 'plus', el margen de más de una economía. 

Los consumidores saben perfectamente que, cuantas más referencias tenga un establecimiento, más dinero se gastarán en él. Experiencia personal: cuenta de comida para una semana en gran superficie: 50 euros; en supermercado de barrio, 35 euros y en tienda de barrio 22 euros. Esto lo sabemos todos y cuando se trata de ahorrar y racionalizar acudimos a lo cercano (por cierto, con gran ahorro de gasolina y tiempo, pudiendo además espaciar las comprar durante la semana y convirtiendo la compra de food en una compra casi de convenience permanente).


No hay comentarios:

Publicar un comentario