En el Palacio de Congresos de Cartagena (perdón, el Centro de Convenciones, aquí se le pone la versión gringa del nombre "convention center" a estos augustos edificios, mientras que allá hemos preferido afrancesarnos traduciendo "palais des congrès", todo ello en una muestra de que estos eventos son, en el fondo y por diferentes razones, muy poco mediterráneos o latinos, pero esto no es el tema ahora) hubo una parafernalia multimedia bastante notoria. Sin embargo, antes de caer en la tarde embriagados por los encantos de la ministra del ramo, hubo en la mañana unos excelentes talleres. En el mío sobre Turismo de Salud, se presentó el plan de acción para los próximos años (que consistirá básicamente en transformar el país en un destino de salud de lo más competitivo y apetecible vía certificación JIT y búsqueda de nuevos mercados). Lo más interesante fue sin embargo la presentación del cluster de salud de Medellín (en camino de transformarse en la marca Medellín Health Care, es que nuestros amigos paisas siempre van un paso por delante). Explicó el director del cluster / la marca que para llegar al éxito se necesitan cosas tan fáciles de decir como difíciles de conseguir: concertación de actores, claridad de metas, constancia en el trabajo... Por otro lado hay que reseñar la mayor preocupación de este subsector turístico: es muy difícil hallar personal que hable idiomas, y más difícil es formarlo en este ámbito: a pesar de las numerosas iniciativas que se compartieron en el taller, los enfermeros colombianos y los idiomas parecen repelerse cual imanes del mismo signo.
En la tarde, vestida de blanco y sentada sobre un sofá de cuero del mismo color, se nos desaparecía la ministra en la macropantalla cual estrella fugaz del firmamento. Llegó una hora y media tarde ante una concurrencia de 600 asistentes y sin disculparse (600 pax x 90 mins = 900 horas de trabajo perdidas, para que después venga quien sea y nos hable de productividad). La ministra hizo un discurso tan generalista, panfletario y aburrido que más de un asistente fue tentado por la llamada de Morfeo. En realidad, la ministra soltó un discurso al revés de lo esperado: en lugar de especializarse (que es lo que se lleva ahora) se nos subió a los cielos del generalismo desde donde todo se ve igual y a la vez diferente, rígido y a la vez maleable, nítido y a la vez borroso.
Los gobernantes ante el pueblo bajo se han comportado siempre como magos con trucos en su sombrero. En el "debate" (por llamarlo de algún modo) que la señora abrió con su pueblo tras su discurso, ella apareció ante nosotros como una navaja suiza de aquellas que lo arreglan todo. Fantástico el trick de llamar a no sé quién a su celular desde el escenario. Una performance digna del mejor prestidigitador. Por lo demás, las "temáticas" del debate (también por llamarlas de algún modo) iban de un lado a otro sin que nadie supiera seguir el discurso exactamente, más o menos como una pelota en una cancha de tenis. De los zapatos a las truchas, del aeropuerto de Nuquí (QEPD) al TLC con Corea -en donde concuerdo más con lo que expresó el súbdito que lo que respondió la gobernanta, en especial el modo con que ésta lo hizo- oímos un batiburrillo de temas inconexos y sueltos sin que nadie pudiera unirlos con hilo alguno.
Un humilde consejo para la próxima vez: en lugar de una única sesión plenaria pongan tres, una de industria, el otra de comercio y la otra de turismo, y llévennos a los tres viceministros. Seguramente así podremos ser todos más concretos y aterrizados.
Un humilde consejo para la próxima vez: en lugar de una única sesión plenaria pongan tres, una de industria, el otra de comercio y la otra de turismo, y llévennos a los tres viceministros. Seguramente así podremos ser todos más concretos y aterrizados.
Lo mejor del día: el viaje en la furgoneta con los colegas de la Universidad, que me mostró -si es que hubiera necesidad de ello- que en la UAC estoy entre gente de una altísima calidad humana. Deo gratias.
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