Hace relativamente poco tiempo fue creada la Agencia encargada de velar por y promover la marca España. Más info en su web, obviamente. Extraña que haya tardado tanto tiempo en formarse esta Agencia (a cuya cabeza está ni más ni memos que un Alto Comisionado) pero más vale tarde que nunca. Ahora bien, no todo el monte es orégano en este tema y dicha Agencia ha sido desde sus inicios una medida más de recentralización de nuestro querido Gobierno del PP.
Cuando se crea una agencia cuya misión fundamentalmente es molestar a las marcas ya existentes en un país y por tanto joder al personal, no es de extrañar que todo sean tropiezos. Ya su gerente tuvo que dimitir el año pasado por twittear insultos contra los catalanes. Pero si por lo menos defendieran la marca como Dios manda se les perdonarían tales excesos... nada de esto, según diversos medios leíamos el pasado mes la pérdida de rankings de la marca "eZpaña" y la consiguiente pérdida de valor de varios millardos de euros. En passant, nadie asume responsabilidades.
Las cuitas actuales de la dichosa marca pasan por la obra pública y por Centroamérica para ser más precisos. Como todo hijo de vecino sabe, Sacyr y sus socios se han quedado sin plata para continuar con la ampliación del Canal de Panamá y amenazan con dejarlo todo tirado si no se les pagan unos 1600 mill/eur extra. Una minucia. Tras tener a la ministra de Fomento viajando de acá para allá, y negociaciones de tira y afloja, esta semana se descuelga el Gobierno español dando un aval a estas empresas. Los ministros de Economía y de Hacienda a la greña y sobre todo uno se pregunta por cuántas Pymes el Gobierno hubiera hecho todo este show. Todo el mundo consciente de que la marca Ezpaña eztá en juego... hhhh.... la lógica dice que tardaremos en ver cómo otras empresas españolas se llevan grandes licitaciones ya que hacen muy bien lo que saben: dar un presupuesto muy bajo en el momento de concursar y a media obra pedir más dinero como ahora en Panamá. Este show internacional hace mucho daño a eZpaña y su gran marca.
Para disipar dudas, esta semana nuestra ministra de Fomento ha viajado a Arabia Saudí a inspeccionar personalmente las obras del tren de alta velocidad que está ejecutando un consorcio español. De momento todo va bien, toquemos madera. Pero ya se oyen voces sobre las dificultades que presenta una infraestructura de este calibre hecha sobre arena, y una arena que no para de moverse. Una infraestructura que estará sometida además a tormentas de arena de un calibre no menor precisamente. Veremos en qué acaba todo y si en el cálido desierto arábigo se está gestando el próximo quebradero de cabeza de nueZtra gran maca eZpaña.
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